Entrenamiento Natural Integrativo

Más allá del entrenamiento personal

 

Durante muchos años entrené con cronómetro en mano, ponderando carga, intensidad y variabilidad, cuando se tiene un objetivo deportivo o personal en el que la gestión de los tiempos y la cargas marcan el éxito o el fracaso del mismo, da seguridad y confianza  seguir una metodología segura y estricta, que haya sido con trastada por la experiencia de deportistas y profesionales del entrenamiento.

Pero ¿qué ocurre cuando lo que se quiere es tener una buena condición física a todos los niveles, un buen desarrollo muscular o realizar una actividad física que contribuya a la salud y el bienestar personal? Estoy hablando de la inmensa mayoría de las personas que ves hoy en día en los gimnasios o que realizan actividad física por su cuenta, ¿se podrían aplicar otros conceptos, metodologías y parámetros diferentes?

Mencionado lo anterior, quiero explorar otras posibilidades, en las que nos sumergiremos en una visión más profunda e integral del ser humano. Solamente estoy preguntándome, investigando, cuestionando desde fuera de la caja.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en el entrenamiento convencional es la desconexión que a menudo tenemos con nuestro cuerpo, en cuanto a la conciencia de las tensiones musculares, cambios de temperatura o presión, limitación de la capacidad pulmonar etc., y de las que frecuentemente no somos conscientes o no les prestamos la atención que merecen. Demasiado a menudo el actor se tiene que adaptar al “guion” (programa de entrenamiento) de la película, pasando por encima de sus sensaciones, intuiciones y necesidades personales.  Esto conlleva no sólo una disminución de la eficacia del entrenamiento sino un posible riesgo de lesiones.

Tribus de la Polinesia.

En la actualidad, en general los entrenamientos se diseñan de forma individualizada, pero yo añadiría un plus, una idea que implica una mayor responsabilidad y empoderamiento por parte de las personas que entrenan. En este caso, estaríamos hablando de un “entrenamiento autopersonalizado”, término que entiendo no tiene por qué ser excluyente con relación a la visión ortodoxa del entrenamiento, sino más bien complementario, ya que repercute en una mayor eficacia y rendimiento a todos los niveles, llevando implícita una mayor conexión con las peculiaridades personales en las dimensiones física, mental, emocional y  conciencial.

El entrenamiento guiado por la intuición, el autoconocimiento y la conexión con el medio natural, no es sinónimo de caos, lesiones o ineficacia, sino más bien todo lo contario, y la realidad insiste en constatarnos que esto es así; ¿Cómo los movimientos y ejercicios para los que el desarrollo evolutivo a lo largo de cientos de miles de años nos han preparado, podrían ser lesivos?. Podemos hablar de multitud de pueblos con capacidades físicas excepcionales desde el punto de vista occidental, como los archiconocidos Tarahumaras de México, la tribu de los  Kalenjin de Kenia, los Nuba de Sudán o los maoríes de Nueva Zelanda, todos ellos con sus diferentes peculiaridades y adaptaciones físicas en función de su entorno y tradiciones culturales, pero sin duda con unas capacidades físicas muy por encima de nuestra media occidental.

Un entrenamiento sin cronómetro

Fotografía de George Rodger, los Nubas de Kordofan.

Sin cargas, sin intensidades ni ejercicios preestablecidos supone todo un reto para un cuerpo y una mente acostumbrada a la seguridad de los mapas establecidos por la ortodoxia del entrenamiento. Pero al mismo tiempo supone una experiencia fresca, estimulante y liberadora para lo que más allá de lo convencional, se sumerge en una actividad física que brota de un impulso interno, diría que casi ancestral, en el que nos encontramos con sensaciones y emociones vivificantes, aportando un factor cualitativo (motivación, satisfacción, conexión, sentido…) que a menudo en alta competición o situaciones extremas (por ejemplo en desafíos en alpinismo) es determinante para alcanzar nuestra meta.

Siguiendo en esta línea, cada persona debería ser consciente de sus propios ciclos circadianos, pues es absurdo no beneficiarnos de nuestros mejores momentos del día para cada actividad específica según nuestros ritmos individuales. Los practicantes del surf, estoy seguro me entenderán, ya que si quieres servirte de una buena ola para surfear no te lanzas cuando la cresta ya ha pasado o no te metes delante de la ola para que te caiga encima, sabes y sientes cual es el momento justo para deslizarse aprovechando el pico más alto de energía de la ola, para lo que no basta con verla, sino que has de fundirte con ella y sentirla, lo demás se da por añadidura, de forma natural.

Los tarahumaras de Mexico.

Realizar actividad física en la naturaleza, liberados de la esclavitud del tiempo, siendo las sensaciones corporales nuestra única guía, supone iniciar una comunicación con nuestro cuerpo más consciente y profunda, cuando nos olvidamos de lo que el dispositivo tecnológico de turno  nos dice de las pulsaciones, los minutos, desniveles o kilómetros recorridos y nos encontramos presentes, conscientes de cada respiración, de cada movimiento o sensación táctil e interna, además de en comunión con el medio que nos rodea, empezamos realmente a sentir, vivenciar y despertar a esa maravillosa “máquina” a la que llamamos cuerpo, y que en conexión con el sentir tiene su propia inteligencia intuitiva, de manera que comenzamos a ser conscientes de toda la información necesaria para llevarlo a su máxima expresión.

 

 

Así nos encontramos con multitud de pueblos primitivos que  presentan un aspecto físico envidiable, no sólo para cualquier cliente habitual de gimnasio, sino también para muchos deportistas de los llamados profesionales. Y yo me pregunto, ¿quién los entreno, a qué gimnasio fueron, cuantas sesiones de lo que quieran que hagan realizan a la semana? Y la respuesta es bien simple, esta pregunta no es la correcta, está fuera de lugar en el contexto de la sociedad “civilizada” y de economía de mercado, quizás la pregunta correcta sería ¿en qué lugar del camino nos desviamos para acabar tan lejos de la VIDA saludable y natural?, donde la actividad física moderada debería ser una parte intrínseca de nuestro cotidiano vivir.

 

Indígena de la Polinesia

El mítico entrenador de natación australiano, Wayne Goldsmith, expresa  en un interesante artículo algunos de los rasgos que caracterizan a los grandes campeones, haciendo en el mismo, las siguientes aseveraciones:

 

Sin importar la metodología de entrenamiento, filosofía detrás de la preparación del atleta, volumen de entrenamiento, diseño de las series en las prácticas o el plan a largo plazo a seguir, la decisión final de cuán exitosa será su carrera atlética recae por completo sobre el nadador(a).

-Es irrelevante si tu entrenador apoya su filosofía de entrenamientos en un alto volumen de metros o si sus creencias lo llevan a prescribir entrenamientos de alta intensidad, lo que si nos queda claro es que en el deporte de alto rendimiento no existen atajos hacia el éxito.

 

Estas afirmaciones nos hablan de la actitud, el compromiso, la intención, en definitiva de la dimensión interna de la persona como factor determinante, pasando la planificación y diseño del entrenamiento a un tercer plano, pues el segundo sin duda sería la genética. En este sentido lo que esta afirmación me transmite es que lo importante del método de entrenamiento es que nos lleve a desarrollar nuestro máximo potencial genético y personal, más allá de la metodología que se utilice para ello. Y aunque en el presente artículo, no hablo de alto rendimiento, estas afirmaciones son una confirmación de lo que sería el eje vertebrador alrededor del cual giran todas las demás variables del éxito, esa dimensión interna del deportista, siendo esta idea de “entrenamiento autopersonalizado” el lubricante con el que se nutre y desarrolla dicho eje, ya que este se va a centrar,  en las cuatro dimensiones personales anteriormente mencionadas y que parten del interior de cada individuo.

Indígena Papúa Nueva Guinea

 

Al realizar un entrenamiento de estas características propiciamos una mayor riqueza motriz, desarrollando de una manera orgánica y funcional todas las cualidades tanto de carácter cualitativo (equilibrio, agilidad, coordinación, flexibilidad….) como las capacidades físicas de carácter cuantitativo (fuerza, resistencia, velocidad…), adquiriendo la capacidad de afrontar múltiples desafíos físicos, en condiciones diversas, sacrificando una excesiva especialización, como pueden pensar algunos, pero en beneficio de un desarrollo mucho más integral.

Todo esto no significa que de la noche a la mañana nos lancemos a la naturaleza, totalmente a ciegas, a hacer lo primero que se nos pase por la cabeza, sería una temeridad sin duda alguna. Somos seres vivos que se han desarrollado en un medio artificial, lleno de estímulos y situaciones que nos han atrofiado desde el sistema óseo y el aparato locomotor pasando por  nuestra percepciones propioceptivas, sensoriales, etc . Por todo ello, al igual que el león o la gacela que nace y crece en cautividad no puede liberarse de la noche a la mañana en la sabana, pues su supervivencia sería más que dudosa, nosotros necesitamos de un proceso de readaptación y reconexión con el que es nuestro medio como seres vivos, medio en el que sin duda nos es más fácil alcanzar todo nuestro potencial una vez readaptados.

En este sentido quiero hacer mención al prestigioso Catedrático de Neurología José Ángel Obeso, con cuyas palabras resueno por completo:

«En la naturaleza el ser humano se encuentra en su elemento, es el lugar en el que hemos evolucionado durante miles de años. Crea un estado de bienestar emocional fundamental en los tiempos que vivimos. Para el cerebro es como una vuelta al útero materno. Por eso es tan necesario y reparador el contacto habitual con la naturaleza, porque «devuelve al ser humano a la esencia para la que ha evolucionado durante miles de años, a nuestro medio y funciones naturales».

 

Para terminar me gustaría reseñar que si bien esta concepción del entrenamiento y la actividad física del ser humano no proporciona la especialización que demandan muchos de los deportes convencionales, sí que es cierto, pueden proporcionar unos cimientos excepcionales sobre los que construir los pisos superiores  que requiere la especificidad de cualquier disciplina deportiva, tanto desde el punto de vista físico como anímico, factor este último tan determinante en la consecución de cualquier éxito deportivo.

2 comentarios en “Entrenamiento Natural Integrativo, más allá del entrenamiento personal”

  1. Me siento identificada con el entrenamiento intuitivo, mi vida esta repleta de grandes sensaciones gracias al deporte sin cronómetro, gracias a dejarme llevar, a buscar la esencia, a no programar los entrenamientos, a buscar la anarquía que me conduce al orden y lo mejor de todo es que es una forma de vida disciplinada 😘

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